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  • El legado de Viktor Frankl para prevenir el suicidio

    26 de Marzo: natalicio de Viktor Frankl Viktor Frankl, psiquiatra, neurólogo y sobreviviente del Holocausto, es reconocido como uno de los pensadores más influyentes del siglo XX por su enfoque único sobre el sentido de la vida. A través de su obra principal, El hombre en busca de sentido , Frankl presenta su teoría de la logoterapia, cuyo núcleo es la idea de la "voluntad de sentido". Según él, la búsqueda del sentido constituye la fuerza motivadora primaria en la vida del ser humano. Frankl define la voluntad de sentido como el deseo innato y profundo del ser humano de encontrar un propósito o significado en su existencia. Para Frankl, el motor fundamental de la vida no es simplemente evitar el sufrimiento o alcanzar la satisfacción, sino hallar un propósito que dé sentido incluso a las circunstancias más adversas. La voluntad de sentido, según Frankl, no es un lujo o una búsqueda opcional; es una necesidad existencial. Cuando las personas no logran satisfacer esta necesidad, pueden experimentar vacío existencial, un fenómeno que Frankl identifica como una sensación de desorientación, apatía y pérdida de propósito en la vida. Este vacío es una de las causas principales de muchos trastornos psicológicos y sociales, manifestándose, en última instancia como pensamientos suicidas, intentos de suicidio o suicidios. En cambio, quienes logran encontrar un propósito que llene ese vacío otorgándole sentido a sus vidas suelen vivir existencias más plenas y alejadas del riesgo de suicidio. Durante su encarcelamiento en campos de concentración nazis, observó que quienes lograban encontrar un propósito personal —ya sea el amor hacia un ser querido, la esperanza de completar un trabajo importante o la búsqueda de valores espirituales— tenían mayores probabilidades de resistir el sufrimiento físico y emocional. Para Frankl, el sentido no es algo abstracto o universal, sino profundamente personal y único, diferente para cada individuo y cada momento. En palabras de Frankl: “Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo” . Esta frase, atribuida originalmente a Nietzsche pero adoptada por Frankl, encapsula la idea de que encontrar un propósito puede dotar a una persona de una fortaleza sorprendente incluso en las circunstancias más terribles. Frankl propone tres vías principales para descubrir el sentido de la vida: A través de la acción o la creación:  Haciendo algo significativo, como crear una obra de arte, emprender un proyecto o contribuir al bienestar de los demás. A través de las experiencias o relaciones:  Disfrutando y valorando momentos significativos, como el amor, la conexión con otros seres humanos, o la contemplación de la belleza de la naturaleza o el arte. A través de la actitud ante el sufrimiento:  Frankl sostiene que incluso en el dolor y la adversidad es posible encontrar sentido si se enfrenta con una actitud de dignidad, valentía y aprendizaje. Aunque no podemos evitar el sufrimiento en ciertas ocasiones, podemos elegir cómo responder ante él, y el modo que propone Frankl es buscándole un sentido. En el mundo actual, caracterizado por el avance de la tecnología, la inmediatez y la constante búsqueda de gratificación, la voluntad de sentido cobra más relevancia que nunca. Muchas personas experimentan vacío existencial debido a la desconexión con un propósito más profundo. Frankl nos invita a asumir la responsabilidad de nuestras vidas y a buscar activamente el sentido en cada experiencia. Esta búsqueda no se limita a momentos de éxito o felicidad; es en las dificultades, en las encrucijadas y en los momentos de incertidumbre donde muchas veces se revela con mayor claridad nuestro propósito. Incluso frente al profundo y oscuro vacío que se siente al contemplar al suicidio como una posibilidad, recordar las enseñanzas de Frankl puede ser de gran ayuda. En última instancia, Frankl nos recuerda que la vida no deja de tener sentido, incluso cuando parece incomprensible o dolorosa; somos nosotros quienes debemos comprometernos a descubrirlo y vivirlo. Tal como él escribió: "La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino solo por la falta de sentido y propósito." Es responsabilidad de cada uno descubrirlo, en un ser querido, en una causa, en una idea o en un proyecto. No importa dónde y sabemos que muchas veces la búsqueda es difícil, lenta y dolorosa, pero recordemos: El sentido de nuestras vidas está en algún sitio, siempre estuvo ahí, esperando que lo descubramos. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • Encontrando recursos para recuperarse del pensamiento suicida o un intento de suicidio

    Muchos de los participantes de nuestros Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del suicidio han recorrido un camino largo y lleno de aprendizajes desde que tuvieron sus pensamientos suicidas más intensos o recurrentes o, a veces desde un intento de suicidio. En este camino han podido encontrar muchos recursos que les resultaron útiles en su recuperación y que con frecuencia los comparten en las reuniones. Si bien no podemos hacer referencia a ninguna historia en particular debido a nuestro acuerdo de confidencialidad, nos pareció útil recopilar los recursos más mencionados:  Teléfonos o sistemas de asistencia en línea a personas en crisis:  Es cierto que un simple llamado telefónico no va a cambiar la vida de una persona, pero muchos participantes cuentan que la charla con un asistente voluntario fue el punto de partida para hacerse cargo de su propia recuperación y buscar otros recursos. A quí podés encontrar algunos servicios de asistencia en crisis o bien recurrir a nuestro Servicio de Ayuda Personal .   Ayuda Profesional:  Muchos participantes cuentan que la ayuda de psicólogos o psiquiatras fue fundamental en su proceso de recuperación. Si bien también escuchamos malas experiencias en este sentido, es importante elegir los profesionales adecuados, y si sentimos que no nos están ayudando, recordar que siempre tenemos derecho a cambiarlos.  Grupos de Ayuda Mutua:  Encontrarse con personas que han pasado por situaciones similares nos ha servido para no sentirnos raros por lo que sentimos o pensamos. También para intercambiar recursos que nos han servido y experimentar ese sentimiento de profunda satisfacción que nos brinda el poder ayudar a otros. Aquí podés informarte sobre nuestros Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio . La expresión artística:  Escribir, pintar, tocar música u otras expresiones artísticas son formas muy efectivas de ponernos en contacto con nuestras emociones reprimidas y así poderlas elaborar. Muchos participantes relatan que alguna de estas actividades le sirvió o le sirve aún en su propio proceso. Técnicas de relajación o meditación:  Muchos cuentan que algo tan simple como salir a caminar o practicar otras técnicas de relajación o meditación como yoga o mindfulness fueron importantes para bajar su ansiedad y así poder afrontar sus problemas retomando el protagonismo en sus propias vidas. Planes personales de seguridad: Sobre todo en las primeras etapas, cuando el riesgo de recaer en una nueva crisis con pensamientos suicidas sigue siendo alto, muchos cuentan que les resultó útil tener algún plan de contingencia. Por ejemplo, tener agendado el teléfono de algún servicio de ayuda, de un profesional o de un amigo con el que podamos hablar. Casi siempre hablar con alguien que nos sepa escuchar es suficiente para contener una crisis. Realizar cambios positivos:  Muchos cuentan que el verdadero proceso de recuperación comenzó a partir de cambios positivos que pudieron hacer en sus vidas: bajar el nivel de autoexigencia, aceptar algún aspecto de sí mismos, alejarse de personas tóxicas, realizar actividades placenteras, buscar proyectos que generen entusiasmo y que otorguen significado a la vida, especialmente los proyectos de ayuda desinteresada como voluntariados son muy mencionados. Sabemos que cuando uno llega a pensamientos suicidas o un intento de suicidio la recuperación no es fácil ni rápida, pero cientos de testimonios nos dicen que es posible. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • Prevención Comunitaria del Suicidio: ¿Qué podemos hacer?

    Los seres humanos somos gregarios, eso significa que naturalmente tendemos a vivir en comunidades. El objeto evolutivo de esta tendencia es la protección mutua. Se supone que viviendo en comunidades podemos cuidar unos de otros y así vivir todos más seguros. Esto funciona así en muchos aspectos, desde proveer las necesidades básicas hasta establecer reglas comunes para mejorar la seguridad vial. Para cada riesgo que la comunidad identifica como tal hay una respuesta comunitaria tendiente a reducirlo. Sin embargo, siendo que el suicidio está entre las primeras causas de muerte violenta, nos preguntamos por qué hay tan pocas acciones comunitarias para prevenir el suicidio. Las respuestas que encontramos son básicamente dos:  1- El suicidio es un tema tabú, uno de esos temas para los que muchas comunidades establecen un mandato tácito de no mencionar. Al no hablar del suicidio no está entre nuestras preocupaciones cotidianas, es decir, no lo reconocemos como riesgo frecuente. De hecho muchas personas piensan que el suicidio es un causal de muerte muy improbable cuando los números indican lo contrario. 2- Aún aquellos que reconocen al suicidio como un riesgo cierto y probable no saben cómo prevenirlo, temen empeorar las cosas si intervienen o piensan que es un asunto del que se deberían ocupar los profesionales. De hecho el suicidio es un fenómeno muy complejo que tal vez nunca llegaremos a entender completamente, sin embargo, existen pautas muy simples que todos podemos poner en práctica para prevenir el suicidio.  En este artículo damos por sentado que entendemos que el suicidio es un riesgo real y que todos, incluso nuestros seres queridos, podemos llegar a padecer pensamientos suicidas. Por eso nos referiremos a la segunda cuestión: ¿Qué podemos hacer? Muchos asociamos a la prevención comunitaria del suicidio con la asistencia de personas en crisis y, desde ya, la comunidad puede hacer mucho al respecto. Ver Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas Sin embargo, La prevención comunitaria del suicidio implica, fundamentalmente, la construcción de entornos seguros y solidarios donde se promueva la salud mental, se reduzca el estigma asociado al suicidio y se facilite el acceso a recursos de apoyo. Esta aproximación reconoce que las personas están influenciadas por sus entornos sociales y que el apoyo comunitario puede desempeñar un papel crucial en la prevención.  Citamos aquí las principales acciones comunitarias para prevenir el suicidio: Difusión y Concientización:  Promover la comprensión de los problemas emocionales y los trastornos mentales puede ayudar a reducir el estigma y alentar a las personas para que hablen de lo que sienten o lo que les pasa y busquen ayuda. Promoción de entornos saludables:  Fomentar con acciones concretas de empatía y amabilidad entornos que apoyen la salud mental y el bienestar emocional comenzando por nuestro entorno familiar o de convivencia, hasta lugares de trabajo, escuelas y espacios públicos. Intervención Temprana:  Estar presentes y disponibles para el otro ante el menor signo o pedido de ayuda. Ver Estar Presentes para Prevenir el Suicidio Facilitar el acceso a servicios de salud mental y apoyo emocional:  El estigma que pesa sobre el tema del suicidio es tan fuerte que muchas personas con pensamientos suicidas no se animan a acudir a sus familiares o allegados mas cercanos, por eso es importante que todos tengamos acceso a servicios de salud mental o de apoyo comunitario en caso de transitar una crisis. Promocionar estos servicios puede representar una ayuda invalorable para una persona en crisis. Ver aquí algunos de esos recursos comunitarios . Acompañar después de la crisis:  El pensamiento suicida es persistente, por eso debemos tener en cuenta que las personas que transitaron una crisis con pensamientos suicidas y también aquellos que están transitando un duelo por la muerte de un ser querido a causa de suicidio están expuestos a un riesgo mayor de incurrir en pensamientos suicidas. Acompañar a esas personas con presencia, empatía y escucha puede ser una acción crucial. Como vemos, la prevención comunitaria del suicidio no solo se trata de responder a crisis inmediatas, sino también de crear redes de apoyo y solidaridad que fortalezcan la resiliencia de toda la comunidad. Cuando nos comprometemos a apoyarnos unos a otros, a escuchar sin juzgar y a estar presentes en momentos difíciles, podemos marcar una diferencia significativa. Cada acción cuenta. Desde iniciar conversaciones sobre salud mental hasta participar en eventos de concientización, cada paso hacia la prevención del suicidio puede salvar vidas. Al unirnos como comunidad, podemos construir un futuro donde la esperanza supere a la desesperación y donde cada persona se sienta valorada y apoyada. En última instancia, la prevención comunitaria del suicidio es un recordatorio de que todos tenemos un papel que desempeñar en la creación de entornos donde cada vida importe y donde juntos podamos construir un futuro más saludable y esperanzador. Ver también Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio

  • Septiembre Amarillo

    Hablemos de suicidio ONG se suma a la campaña mundial de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio que busca abarcar todo el mes de Septiembre con mensajes útiles para la prevención de suicidio. De hecho, es lo que hacemos durante todo el año desde nuestro sitio web, nuestro blog y nuestras redes sociales, pero lo haremos con más fuerza en este Septiembre Amarillo.   ¿Por qué amarillo? Podés encontrar la explicación en este video . Además del color amarillo, en los últimos años se sumó la imagen del girasol, por su color amarillo pero fundamentalmente por su movimiento incesante siguiendo al sol. El sol, en esta alegoría, representa un recurso, un propósito, algo que nos compromete con la vida. Sabemos que la depresión es una enfermedad muy cruel ya que lo primero que nos saca es la voluntad, y con ello reduce nuestra capacidad de encontrar una salida o buscar ayuda. Por eso apelamos al coraje de tantas personas deprimidas para que saquen fuerzas de donde no hay y se animen a iniciar un tratamiento, hablar con un amigo, llamar a una línea de asistencia o unirse a un grupo de ayuda mutua . Que busquen el sol como lo hacen los girasoles cada amanecer. Pero además sabemos que el camino es largo, que un solo acto no nos aleja de la depresión ni de los pensamientos suicidas. Por eso tenemos que pedir, además de este primer paso, que persistan en el camino, siguiendo un tratamiento, mejorando sus relaciones sociales, participando del grupo de ayuda mutua, etc. Que como los girasoles, no solo busquen al sol, sino que lo sigan persistentemente. Por otra parte, para que el esfuerzo y el coraje de las personas que sufren depresión o pensamientos suicidas puedan encontrar respuestas favorables, les tenemos que pedir a todo el resto de la comunidad que estén atentos a los pedidos de ayuda en su círculo cercano. Que estén dispuestos a brindar la escucha, la contención y el acompañamiento que una persona con posibles pensamientos suicidas necesita. Cada uno de nosotros podríamos representar ese sol que una persona con pensamientos suicidas busca. Sabemos por experiencia que además del tratamiento profesional, la comunicación personal e íntima con un otro y el fortalecimiento de los lazos sociales son el mejor antídoto contra los pensamientos suicidas. Por eso, nuestra campaña debe ser amplia, llegar a muchas personas, tengan o no pensamientos suicidas. Entre todos podemos construir una red comunitaria de contención emocional donde todo aquel que lo necesite pueda encontrar apoyo. En este Septiembre Amarillo, además de todas las actividades para la prevención del suicidio que habitualmente realiza nuestra asociación, brindaremos dos charlas abiertas a la comunidad sobre distintos aspectos de la prevención del suicidio, los días 10 y 25 de septiembre a las 21 hs. Y, además, estaremos presentes en la convocatoria que también están haciendo otras asociaciones para reunirnos frente al Congreso de la Nación el día 15 de septiembre a las 17 hs. Aquí podés anotarte en la Charla Abierta a la Comunidad: La Escucha Activa en la Prevención Comunitaria del Suicidio Te esperamos también el día 15/9 frente al Congreso Nacional Ver también Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio

  • Volver a empezar después del suicidio de un hijo

    Eran las 13:45 hs. del 3 de enero de 2024. Terminaba un día más en mi trabajo. Este año, como pocos, lo había empezado demasiado bien: con salud y brindando por un futuro mejor. Sin embargo un WhatsApp escueto que decía "... Lucas no está más..." cambiaría mi vida para siempre. Mi hijo mayor, de 26 años, había sido hallado por su madre que retornaba a Mendoza luego de pasar las Fiestas en Entre Ríos. La peor decisión se empezaba a descubrir. El tsunami arrasador e impiadoso tomaba formas dantescas, la bomba atómica psíquica apenas explotaba. Me derrumbé y nada en mi reaccionaba. Era un simple saco de carne y huesos expuesto a lo más doloroso. El suicidio se llevó abrazos no dados, conversaciones que jamás sucederán, nietos que no disfrutaré y plantó un silencio enorme , infinito. El 10 habría cumplido sus 27 años. Me costo muchísimo pasar esa fecha "¿Qué hago?" era la pregunta. Él ya se fue, pero los que quedamos debemos seguir, con el corazón desgarrado, con el alma despedazada por millones de esquirlas que esta alma nunca pensó le provocarían esos dolores que hasta ese momento desconocía. Dolores del alma, una experiencia única y tremenda que no se la deseo a nadie.  Pasó casi un mes y aquí, en Hablemos pude sentirme contenido, escuchado, NO JUZGADO, y de a poco, paso a paso, voy ayudando y ayudándome a sanar. Aprendiendo otra vez a disfrutar de la vida, a disfrutar de los que siguen en este plano. A perdonarme y perdonar y a darle un sentido a la pérdida de Lucas, quien no pudo con su angustia ni su dolor. Hoy te abrazo hijo y deseo que donde estés puedas sentirte en paz. Ver también: Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • ¿Cómo hablar sobre el tema del suicidio?

    Cuando surge la oportunidad, o la necesidad, de hablar sobre el tema del suicidio con un familiar, amigo o allegado, por ejemplo cuando un conocido nos confiesa que tiene pensamientos suicidas, fantasías de muerte o lo deja entrever en su discurso, muchas personas se sienten incómodas o inseguras, temen que lo que puedan decir empeore la situación o no estar preparadas para seguir esa conversación. Sin embargo, hablar del suicidio en esas circunstancias puede ser de vital importancia para nuestro interlocutor. Por eso, en este artículo sugerimos algunas pautas básicas que pueden ayudarnos: 1- Dejar nuestros temores a un lado:  Lo primero que tenemos que saber es que hablar del suicidio en forma responsable siempre ayuda. Solo es necesario respetar las pocas pautas básicas que mencionamos aquí. La persona que nos pide ayuda solo espera sentirse escuchada. Luego será el turno de buscar otros recursos pero, en medio de la crisis, la escucha de un conocido o allegado, aunque no tenga preparación específica, siempre es bienvenida y puede incluso ser el primer y fundamental paso en un proceso de recuperación. 2-  Elegir el momento y el lugar adecuado:  Es importante, para que nuestra intervención sea efectiva, que nuestro interlocutor se sienta cómodo y que nosotros también podamos hablar relajados. Si el pedido de ayuda ocurre en un momento o lugar inadecuado, por ejemplo en un lugar público o en un momento en que nosotros o nuestro interlocutor estamos ocupados, bastará con explicar que lo que dice nos preocupa por lo que queremos hablar con él o ella en un momento y lugar más propicio. Si es posible, sería bueno acordar ahí mismo dónde y cuándo continuar esa charla. Los pedidos de ayuda como los que mencionamos al principio casi nunca representan emergencias, a no ser que se acompañen con otras señales. En caso de que estas señales estén presentes, la estrategia deberá ser diferente: Ver Asistencia Primaria en caso de Emergencia por Riesgo de Suicidio 3- Ser directo y asertivo:  Es importante despejar todas las ambigüedades. Por ejemplo: si nuestro interlocutor no es claro en cuanto a sus pensamientos podemos preguntar: “¿qué quisiste decir con eso?”  o más directo aún “¿Entendí bien?, ¿Estás teniendo pensamientos suicidas?”. También debe quedar clara nuestra intención de escuchar, acompañar y ayudar en lo que podamos. Los diálogos demasiado ambiguos solo conducen a malos entendidos de ambos lados y podrían acentuar la percepción tan común entre quienes tienen pensamientos suicidas de que a nadie le importa lo que están sintiendo. 4- Hacernos cargo de la situación:  Muchas veces, al darnos cuenta que un ser querido o un allegado podría estar en riesgo de suicidio, nuestras ganas de ayudar nos llevan a dar consejos apresurados como: “No pienses esas cosas”, “Valorá todo lo que tenés”, “Andá a ver a un psicólogo”, o cosas por el estilo. Nadie duda de las buenas intenciones de estas u otras recomendaciones, pero desde el lado de la persona con pensamientos suicidas suele interpretarse como: “No quiero escuchar lo que te pasa”. Recordemos que una persona en tal situación no necesita consejos sino sentir que alguien la escucha y le importa lo que le pasa o lo que siente. 5- Escuchar activamente:  La escucha activa es la mejor manera de que el otro se sienta escuchado. Como su nombre lo indica, no consiste en simplemente quedarnos en silencio y escuchar sino en intervenir invitando a nuestro interlocutor a seguir hablando mediante preguntas abiertas, validación de sus sentimientos y valoración de sus fortalezas. Ver: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio 6- Evitar juicios o críticas:  La persona que nos confía algo tan íntimo como sus pensamientos suicidas o fantasías de muerte lo que menos necesita es ser juzgado o criticado por lo que siente, piensa o hace. Aún cuando nuestra intención fuera que él o ella cambie su actitud, las críticas o enjuiciamientos producirán el efecto contrario: una postura defensiva y la ruptura de la confianza mutua necesaria para poder hablar sobre este tema.  Ver Evitar Consejos y Críticas en la Escucha Activa 7- Ofrecer y brindar acompañamiento:  Sentirse escuchado y contenido puede ser de vital importancia para una persona con pensamientos suicidas, sin embargo, sería ingenuo pensar que por solo hablar de lo que siente y lo que le pasa sus pensamientos suicidas o fantasías de muerte mágicamente desaparecerán. Tampoco suele ser conveniente adoptar una actitud de vigilancia o persecución, pero siempre es bueno para una persona con pensamientos suicidas saber que no está sola en el mundo y que, eventualmente, si necesita hablar, habrá alguien dispuesto a escuchar y acompañar, sin juzgar ni criticar. Muchas veces, la simple presencia o una pregunta casual logran el milagro de que el otro se sienta contenido. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • Sanar la Dependencia Emocional para prevenir el Suicidio

    Hola! quiero contar mi testimonio sobre cómo fue mi paso por el suicidio (que gracias a Dios no fue). Pasé por una infancia complicada y poco feliz. Madre violenta, que descargaba sus frustraciones en mí, y un padre que no era malo, solo sé, lo que me contaron de él (mujeriego, alcohólico, violento, etc.). Mucho no recuerdo de todo eso. Tras la separación de ellos, incluida la distancia de más de 1000 km, entre ambos padres, a mis 8 años, mi madre nos trajo a vivir a Buenos Aires. Saltamos de casa en casa, de padrastros en padrastros, de escuela en escuela (incluyendo escuelas hogar). Al llegar a la adolescencia, a mis 17 años me enamoré perdidamente de un muchacho de la escuela secundaria, fue una relación buena al principio pero un poco turbia en lo implícito según recuerdo. Al cabo de 2 años la relación ya no daba para más. Tras realizar un aborto de esa relación, mi mundo interno fue de mal en peor, ya que él se ausentaba por varios días sin dar señales de vida y al volver a estar juntos inventaba historias muy extrañas. Pero lo amaba tanto que le creía. De tanto ir y venir en esa relación muy tóxica, mi mundo se oscurecía cada vez más... Yo trabajaba, estudiaba y vivía sola... Y en esos períodos de soledad, la ausencia de la persona que amaba más que a mí misma, era tan insoportable, era tanto dolor que sentía dentro de mí, que en la medida que pasaban los días sin verlo causaban dentro de mí un abismo, un hueco tan profundo, que asaltaban en mi mente "esos pensamientos"... ese abismo dentro de mí... ese hueco sin fin... provocaban que la vida no tuviera sentido para mí... TODO ERA DOLOR EN MÍ... dolor INSOPORTABLE!!! Dolor que quería que desapareciera... Hubo dos ocasiones en que intenté quitarme la vida...una de esas noches en que esperaba que él viniera, y no llegaba, veía a través de la ventana del baño hacia la cuadra por donde llegaba cualquier persona que bajara del colectivo y viniera hacia mi casa... y pasaban las horas y nada... y cuando sabía que él ya no vendría rompía en llanto, colapsaba mi alma y solo quería morir.....esa noche hice un intento, y justo entonces... entra al baño Diana, mi perra, una ovejero alemán que le había regalado a él, pero la dejó en mi casa. Mi perra se sienta a mi lado, me mira con esos ojos que te hablan... yo apenas con vos débil le dije: perdón Diana, ya no puedo más... y la miré a los ojos y la vi lagrimear...sí, vi lágrimas en sus ojos y escuchaba sus quejidos... lamió mi cara y la abracé.... me levanté del piso de la bañera y dormí con ella esa noche... al día siguiente fui a trabajar como cada día. Mis días siguieron pesados, pero siguieron.... en aquel entonces no había celulares, ni internet, por lo tanto, la comunicación no era fácil con nadie. Varios meses después, lo intento una segunda vez, era sábado por la noche, sentía ese mismo dolor, ese mismo abismo, ese hueco gigante sin fin dentro de mí.... no sé en qué momento, ni en qué circunstancias, solo puedo recordar que escuchaba ruidos de fondo, como muy lejos, golpes en la puerta de casa, apenas recuerdo si alguien entró y me levantó... o no sé... no tengo en claro que pasó...solo sé que aparecí en un hospital. Nunca supe quien me sacó de casa ni quien entró. Luego de eso, alguien, no recuerdo quien, me habló sobre salir adelante, sobre que nadie merecía mi vida de esa manera. tiempo después visité a mis ex suegros, les conté todo, sobre el aborto, sobre la ausencia y abandono de su hijo, sobre sus mentiras o inventos, y ellos lloraban por mí. Me mostraron un amor que no conocía.. y simplemente me dijeron: "él no vale la pena.. seguí con tu vida y sé feliz". Han pasado más de 30 años de aquél incidente y agradezco tanto lo que Dios usó para que mi vida no acabara en ese tiempo, tan joven, tan indefensa, tan sola... Aferrarse a la vida requiere valentía... ¿qué hacer cuando no la tengo? confiar en alguien, no estar sola/o, clamar a Dios...porque sé que Él responde. Realmente me dí cuenta con los años que nada ni nadie vale la pena nuestra vida... Debemos y podemos valorarnos a nosotras/os mismas/os sin depender de las personas y/o de las circunstancias. En mi caso, yo era dependiente emocional de un amor no correspondido, quizá alguien haya perdido un ser querido que se fue de este mundo y eso duele mucho, pero quien tiene una razón de ser encuentra en la vida muchas razones por las cuales vivir y replantearse ¿para qué he nacido? cuál es mi propósito en este mundo? Conozco el abismo.. conozco ese dolor insoportable.. pero quiero que sepan, encontré mi razón de ser y les prometo que todo valió la pena... hoy puedo ser fuerte para mí y para otros... LA VIDA VALE LA PENA VIVIRLA!!! Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio   Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • Descubriendo Recursos Internos frente al Pensamiento Suicida

    Los que hemos sufrido pensamientos suicidas profundos y recurrentes, sabemos que ese es un lugar desde donde es difícil salir: Uno se encuentra solo frente a un sufrimiento que parece insoportable y suele ser acompañado con la percepción de que no hay alternativas, por lo que ese sufrimiento durará para siempre, con el agravante de que solemos sentir que a nadie le importa lo que nos pasa o que nadie puede ayudarnos. Sin embargo, los que hemos sobrevivido a este padecimiento, que por suerte somos la gran mayoría entre quienes lo sufrimos, sabemos que muchas de estas percepciones son erróneas, que tenemos, y tuvimos siempre, muchos recursos propios que, bien empleados, pueden ayudarnos a salir. El simple hecho de que estemos vivos es prueba de que el pensamiento suicida puede ser superado. Aquí comparto algunos recursos que a mi o a otros sobrevivientes nos sirvieron. 1- Aceptar la realidad: Por duro que pueda parecer, siempre el primer paso para mejorar es reconocer el problema, aceptar lo que nos pasa y lo que sentimos al respecto. No importa lo grave que sea, siempre podremos cambiar aquello que se puede cambiar o aceptar aquello que no se puede cambiar. Siempre podremos modificar nuestra realidad o al menos la forma en que la vemos, pero el primer paso para el cambio es el momento actual. Reconocer nuestra situación y cómo nos sentimos al respecto. Esto es algo que todos podemos hacer. 2- Buscar ayuda: No es verdad que a nadie le importe lo que nos pasa. En este mundo hay mucho egoísmo pero también hay mucha gente de buen corazón, es solo cuestión de ponerse a buscarla. Tal vez estén más cerca de lo que pensamos y simplemente no saben lo que nos pasa porque nunca se lo contamos. Si no tenemos un familiar o amigo de confianza podemos recurrir a un profesional de la salud mental, un sacerdote o una institución donde voluntarios brindan asistencia a personas con pensamiento suicida. En nuestra web figuran algunas opciones  o también está nuestro propio sistema de ayuda personal   y nuestros grupos de ayuda mutua para personas con pensamientos suicidas 3- Practicar el autocuidado: Las personas que hemos pensado en el suicidio casi siempre lo hicimos en medio de una crisis de autoestima. Pasar del pensamiento suicida a una vida plena requiere cambiar radicalmente esa percepción de uno mismo. Reconocernos como seres valiosos y como tales cuidar de nosotros mismos en lo físico y en lo emocional. Practicar una alimentación saludable, realizar los chequeos o tratamientos médicos necesarios, dedicar tiempo al ocio y a actividades placenteras y especialmente, cuidar nuestro entorno social: familia, amigos o compañeros. Somos seres sociales y solo en comunidad podemos desarrollarnos plenamente y colmar nuestras vidas de sentido. 4- Explorar nuestra creatividad artística: Muchas personas afectadas por pensamientos suicidas reconocen que aún en las etapas más oscuras de su proceso de recuperación el arte fue un recurso para expresar todo eso que no podían decir y un refugio donde sentirse a salvo. Algunos escriben poesía o relatos, otros pintan, hacen esculturas o tocan música, y los que no se animan leen, contemplan o escuchan las obras de otros. El arte siempre fue un recurso invalorable para lidiar con nuestras angustias o nuestros fantasmas y algunos aún no lo han explorado. 5- Reconocer nuestra capacidad de resiliencia: Todos hemos tenido en el pasado situaciones difíciles que hemos podido superar o al menos aceptar. Esas experiencias deberían servirnos de guía y testimonio para saber que tenemos esa capacidad de reponernos frente a la adversidad. Recordarlas puede servir de apoyo interno para afrontar nuevas vicisitudes de la vida. Todos estos recursos internos que muchos pudimos reconocer en nuestros propios procesos de recuperación no invalidan otros recursos que nos puedan brindar. La ayuda profesional siempre es recomendable cuando aparecen pensamientos suicidas. Sin embargo, los que estuvimos ahí sabemos que aunque muchos nos pueden ayudar a caminar, cada paso, del primero al último, debemos darlo nosotros mismos. Reconocer y valorar nuestros recursos internos puede incentivarnos en ese camino. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • Son realmente útiles las señales de advertencia para prevenir el suicido

    En las charlas y cursos sobre cómo prevenir el suicidio se insiste con la importancia de prestar atención a las señales de advertencia que supuestamente nos permitirían detectar la presencia del pensamiento suicida en familiares o allegados, y así, de algún modo, impedir que estos pensamientos suicidas sean llevados al acto. Incluso se habla más y con mayor énfasis de la importancia de detectar estas señales que de las acciones que supuestamente seguirían luego de detectarlas. Se sigue en esto un esquema de prevención clásico como el que se podría aplicar en cualquier enfermedad: detección temprana y tratamiento adecuado. Sin embargo, el proceso suicida difiere al menos en dos cuestiones fundamentales de la progresión de una enfermedad. En primer lugar, no existe un método de diagnóstico preciso que nos permita saber si una persona tiene pensamientos suicidas a menos que lo diga, y en la mayoría de los casos no lo dicen. Por otra parte, aún cuando tengamos la certeza de que una persona tiene pensamientos suicidas, por más que nos pese, no existe un tratamiento reglado para detener un proceso suicida o para evitar un acto que siempre dependerá de la voluntad de otro. Escuchando los testimonios de supervivientes a la muerte de un ser querido a causa de suicidio encontramos ambas situaciones. La mayor parte de ellos nos cuentan que nunca pudieron identificar ningún comportamiento extraño que les permitiera sospechar que su ser querido estaba pensando en el suicidio. En algunos casos pudieron identificar estas señales pero solo evaluándolas en retrospectiva luego de que el acto suicida ocurriera; y por otro lado, los que sí pudieron detectar e identificar a tiempo señales muy claras como intentos de suicidio previos o confesiones explícitas de intenciones suicidas, no supieron cómo manejar la situación porque su ser querido se negó al tratamiento o bien porque este no fue efectivo. Vemos también que estas historias se siguen repitiendo en tiempo presente. Escuchamos a diario la frustración y la impotencia de familiares que habiendo detectado señales de advertencia no saben cómo actuar para frenar la progresión de un proceso suicida que no depende de ellos.  Nos preguntamos entonces si es útil en las campañas de prevención del suicidio seguir insistiendo con la identificación temprana de señales de advertencia que en la práctica no aparecen, no son detectadas, son minimizadas, son negadas, o cuando se reconocen no se sabe qué hacer con ellas. Por otra parte, entendemos que algo hay que hacer y reconocemos que la detección temprana de señales de advertencia puede, en algunos casos, ayudar a promover entornos familiares y comunitarios más amables, donde la escucha, la contención y el acompañamiento estén más presentes. Sin embargo, si reconocemos que estos entornos familiares y comunitarios más amables son la mejor herramienta de la que disponemos, no para evitar todos los suicidios sino para que el suicidio sea menos frecuente, ¿no sería mejor, en lugar de seguir insistiendo con la detección temprana de señales de advertencia, asumir que el riesgo de suicidio siempre está presente, haya o no señales de advertencia detectables, y promover este tipo de ambientes más amables, cálidos y contenedores en todos los ámbitos? Esto es lo que intentamos hacer desde Hablemos de Suicidio. Ver también Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio

  • Importancia del Autocuidado en la Prevención del Suicidio

    Tal vez piensen que no te va a pasar, y tal vez nunca te pase, pero la realidad es que más de la mitad de la población mundial han tenido o tendrán pensamientos suicidas a lo largo de su vida. Ellos también pensaron “A mí no me va a pasar”. El suicidio es un problema de seguridad personal subestimado. Posiblemente cause más muertes al año que los accidentes de tránsito, sin embargo tomamos cientos de precauciones para prevenir accidentes de tránsito y ninguna para prevenir el suicidio, incluso tomamos medidas para prevenir los accidentes fatales por caída de rayos que son al menos mil veces menos probables que el suicidio. Y está bien que así sea porque cada vida es valiosa pero, ¿por qué no tomamos precauciones para protegernos y proteger a nuestros seres queridos del riesgo de suicidio? Tal vez sea por esta falsa sensación de seguridad que nos brinda la creencia de que a mí y a los míos no nos va a pasar. En esta nota proponemos tomar en serio la prevención del suicidio que, como también sucede frente a otros riesgos, debería comenzar por uno mismo. Además se proponen algunas medidas de prevención muy simples para poner en práctica ya mismo. Sin embargo, para que se entienda la necesidad de estas medidas, me gustaría contar en términos generales cómo es que aparecen los pensamientos suicidas. El imaginario popular nos dice que el suicida es una persona que de repente se encuentra frente a un hecho terrible por lo que decide suicidarse. Puedo afirmar en primera persona que esto no sucede así. Yo he llegado a pensar en el suicidio por cuestiones que ahora me parecen triviales y otras personas que transitan situaciones verdaderamente dramáticas nunca piensan en el suicidio. ¿Cuál es la diferencia? Una diferencia importante son los recursos con que cuenta cada uno para afrontar las vicisitudes de la vida sin recurrir a pensamientos suicidas. El autocuidado consiste en fortalecer esos recursos antes de que ese problema terrible aparezca. No hay situación en la vida que una persona con suficientes recursos internos no pueda transitar sin pensar en el suicidio. Algunos de estos recursos que todos podemos cultivar son los siguientes: 1- Fortalecer la resiliencia:  Las personas resilientes enfrentan los problemas de la vida con decisión, tomándolos como desafíos en el convencimiento de que podrán cambiar lo que se pueda cambiar o aceptar lo que no puedan y que, al final, saldrán fortalecidos de cada prueba. Lamentablemente esta actitud no aparece naturalmente en todas las personas, pero lo bueno es que puede ser entrenada. Por suerte la vida nos presenta infinidad de pequeños problemas cotidianos que nos podrían servir de entrenamiento para que, cuando aparezca un problema verdaderamente grave, podamos afrontarlo con una actitud resiliente. 2- Promover el bienestar emocional:  El sufrimiento emocional no es un estado natural, no deberíamos aceptarlo como tal. Una vida con bienestar emocional no sólo es más placentera sino que nos permite adoptar una actitud más positiva cuando los problemas graves aparecen. Por ese motivo es importante llevar una vida saludable, dedicarle tiempo al ocio y a actividades placenteras, practicar yoga, meditación o técnicas de relajación, buscar proyectos que nos generen entusiasmo, y si todo esto no es suficiente para sentirnos bien, recurrir a un profesional de la salud mental. Lo importante es no descuidar nuestro bienestar emocional porque será nuestro principal capital frente a las inevitables vicisitudes de la vida. 3- Promover la integración social:  Para conseguir este bienestar emocional es condición necesaria estar socialmente integrados. Cuidar las relaciones familiares o de amistad, establecer diálogos frecuentes con compañeros de trabajo o allegados, realizar actividades grupales, etc. Somos seres sociales, por eso el aislamiento es una de las principales causas de sufrimiento emocional. Además, contar con una red de relaciones, también puede ser útil para pedir ayuda cuando la necesitemos. 4- Aprender a pedir ayuda : Con frecuencia se nos dice que si tenemos un problema grave, como puede ser el pensamiento suicida, debemos pedir ayuda. Pero la realidad es que será difícil que lo podamos hacer si no sabemos cómo. Pedir ayuda también es una habilidad que se puede entrenar. Si tomamos la costumbre de buscar ayuda frente a problemas menores, sabremos hacerlo si aparecen problemas realmente graves. 5- Promover la autoestima y la autocompasión:  Podría decirse que un suicida es una persona que se valora tan poco que ya no lucha por su vida, o una persona que juzga tan duramente sus acciones que siente que no merece vivir. Antes de llegar a este punto: ¿Cómo andamos cada uno de nosotros de autoestima y autocompasión? ¿Realmente nos aceptamos tal como somos? ¿Solemos sentirnos responsables o culpables por todo? ¿Qué nos dice nuestro diálogo interno? Tal vez sea el momento de comenzar a cuidar nuestras palabras y nuestros pensamientos sobre nosotros mismos. Reconocer que somos seres valiosos y que como humanos somos falibles y tenemos derecho a equivocarnos. Si nuestro diálogo interno nos dice otra cosa sería importante confrontarlo. Antes de llegar al extremo del pensamiento suicida deberíamos aprender a querernos más. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio   Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • Memorias de un sobreviviente al suicidio de un ser querido

    Quienes estando en este mundo hemos llegado a tener padres, hijos, hermanos, parientes, amistades, pareja, o alguien que los quiera, no deberíamos pensar en el suicidio. Ni siquiera en esos momentos oscuros de la vida en que el amor de otras personas no nos llega, y comenzamos a dudar de que exista. En eso el amor es como el sol, no se ve en días de tormenta, pero como dice la canción: "siempre está". Mirando hacia atrás puedo reconocer que siempre amé a mi madre y que ella siempre me amó. No con ese amor edulcorado de frases bonitas, besos y abrazos, pero sí con ese otro amor rústico que se hace evidente en el cuidado. Ella siempre quiso lo mejor para nosotros, para mis hermanos y para mí; siempre hizo lo que estuvo a su alcance para evitar que sufriéramos. Entonces: ¿Por qué decidió suicidarse? ¿Por qué nos abandonó? ¿Por qué nos sometió al trauma más profundo y más largo, al menos para mí, que fue su ausencia? Más que su ausencia, su decisión de condenarnos a su ausencia. A sentir que no fuimos suficientemente valiosos ni siquiera para justificar su vida. La única explicación que puedo encontrar es que no lo sabía, que ni siquiera llegó a imaginar el enorme daño que le estaba causando a sus seres queridos y especialmente a sus hijos, a quienes, estoy seguro, no les deseaba ningún mal. El suicidio de un ser querido deja muchas preguntas abiertas. En otra época hubiera pagado cualquier precio por poder hablar unos minutos con mi difunta madre y hacerle algunas preguntas. No esas primeras preguntas simples como: ¿Por qué lo hiciste?, creo poder imaginar esa respuesta; mi pregunta en ese momento hubiera sido: ¿Por qué nos hiciste esto?, ¿Por qué nos abandonaste?, ¿Por qué no pensaste en tus hijos? Por suerte la vida me dio la oportunidad de hablar con cientos de personas con pensamientos suicidas, primero como operador voluntario en una línea de asistencia al suicida y luego como participante en los Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio de Hablemos de Suicidio ONG . Entre todas esas personas, muchas me recordaban a mi madre: Mujeres de mediana edad, con hijos, agobiadas por conflictos en sus relaciones y, muy probablemente, transitando una depresión. Esos testimonios me dieron la oportunidad de escuchar, como si estuviera escuchando a mi propia madre, la respuesta a mis preguntas. En muchos de estos testimonios se repite casi invariablemente la frase: “Van a estar mejor sin mi”. Afortunadamente, el formato de grupo de ayuda mutua me da la oportunidad de confrontar ese convencimiento con mi propia historia. Además, los testimonios de otros familiares que sufrieron la pérdida de un ser querido a causa de suicidio lo confirman. Nunca los familiares estamos mejor, en muchos casos arrastramos un dolor persistente durante décadas y algunos hasta llegamos a pensar nosotros mismos también en el suicidio. Sé que vivir por el otro es una carga que puede resultar demasiado pesada, eso también lo aprendí en mi propia experiencia, además de escucharlo en otros testimonios. Entonces la tarea debe ser ese motivo, esa razón que le de sentido a nuestras vidas. Sé también que en esos momentos de oscuridad es difícil incluso imaginar que eso existe, que un día nos vamos a despertar entusiasmados y apasionados por una idea, un proyecto o un sueño. Cuando nada nos entusiasma ni nos apasiona es difícil incluso pensar que eso ocurrirá, pero ocurre, eso también lo puedo afirmar en base a mi experiencia y la experiencia de otros. No hay una receta ni una guía para encontrar eso que le otorgue sentido a la vida. La única pista que puedo dar es que no es en soledad, no es en aislamiento, no es en silencio. El sentido de la vida siempre es en relación a los otros y a los vínculos sanos que podamos construir, por eso sigo creyendo que los grupos de ayuda mutua son un buen lugar para comenzar a buscar. A mi madre ya no la puedo ayudar, pero hay otros que aún están sufriendo y que, tal vez sin darse cuenta podrían causar con una decisión desesperada un sufrimiento inmenso e innecesario a muchos más. Por eso, y fundamentalmente porque me ayuda en mi propia búsqueda de sentido, seguiré promoviendo los Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio . Ver también: Dejanos tu Testimonio en relación al Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Fortalecer el vínculo madre-hija para superar los pensamientos suicidas

    Tengo 47 años. Crecí en un hogar donde la inestabilidad emocional  era una constante, una familia muy disfuncional.  Con pocos recursos propios para desarrollar una adolescencia media típica, adopté una personalidad depresiva con la que fui lidiando durante mi juventud. En 1998 nació mi única hija Camila. Su llegada aunque fue esperada,  tampoco vino libre de preocupaciones por causa de  inconvenientes en su salud. En febrero del 2009 me divorcio de mi primer esposo y en septiembre de ese año falleció mi mamá por un paro cardiorrespiratorio. Especialmente la pérdida de mi mamá me representó un dolor muy difícil de resolver. En ese momento ella tenía 57 años y yo 33.De ahí sobrevivieron médicos, medicación, psicóloga y otras alternativas buscando llenar ese vacío. Nada lo logró. En julio de 2010 tuve un intento de suicidio. Entre en conciencia 3 días después y supe y sé al día de hoy,  que no morí esa noche porque  Dios tenía otros planes y un propósito con mi vida, pero si realmente podía no haber vivido por eso. Lo que siguió fue un mes de internación en una clínica de salud mental, tiempo en el que luché por mi alta porque estaba mi hija esperándome afuera. Ahí tomé conciencia del amor por la vida a través de la existencia de mi Camila. Pasaron 7  años hasta el 2016  dónde junto con la psiquiatra y la psicóloga que me atendían  decidimos que era el tiempo de dejar la medicación psiquiátrica. Ya venía tomando hábitos saludables y lo que a mí me  restauró de manera radical fue un encuentro verdadero  en 2013 con el Jesús, hijo de Dios,  que por amor dio su propia vida para salvación de la mía ( Y la de cada uno). Ahí todos mis vacíos se llenaron de amor y propósito. Para marzo de 2017 ya estaba libre de todas las pastillas y también de mi gran adicción al cigarrillo. De fumar 2 o 3 atados de 20 por día logré dejar de fumar. En el mientras tanto de esta vida en batallas pasamos esa temporada del caos, del vacío y la oscuridad con mi hija en plena adolescencia y su propia  oscuridad y depresión y médicos, medicaciones y fantasmas de muerte. 2016 fue el año donde toda mi fe y mis oraciones tuvieron respuesta. Cuando yo pude caminar firmemente en la paz que mi Jesús me daba, mi hija siguió mis pasos y  terminamos juntas  ese año libres de ojeras, de encierros y de muchas pastillas de colores.  La risa y los amigos llenaban la casa. La realidad se nos volvió esperanza. La vida nos siguió pasando, con muchas cosas bonitas y muchas otras pérdidas dolorosas. Con malas decisiones y aciertos maravillosos. En el mundo se dice: "si hay vida hay esperanza." , con mi fe digo: " si hay esperanza hay vida". Hoy mi hija Camila casi cumple 26 y ama su vida, la familia que está construyendo con su Fran y su pasión por la música.  Se ha sentido triste a veces pero nunca más permitió quedarse en ese lugar de tristeza. Yo  casi cumplo 48 años  enfrentando un tiempo que no hubiese querido atravesar como un divorcio sumamente conflictivo después  de 5 años de matrimonio y a tres meses de mudarme  habiendo dejado mi ciudad,  mis amigos, mi lugar de trabajo,  la iglesia que era mi casa, hoy estoy empezando una nueva vida con muchas oportunidades que voy descubriendo muy hermosas y compartiendo esta esperanza que da vida, convencida que es parte del propósito por el que me aferré al  amor a la vida. Feliz y agradecida  de poder  hacer gimnasia, andar en bici, trabajar de nuevo con chicos, servir en mi  nueva iglesia, decorar mi casa, cuidar el jardín,  y tantos sueños más por cumplir...Dios es bueno Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio   Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

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